El empleo privado formal en Argentina mostró señales de estabilidad durante abril de 2025. El Ministerio de Trabajo de la Nación, a través del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), publicó los datos correspondientes a abril de 2025 sobre el empleo registrado en el sector privado. El informe confirma que, si bien continúa la estabilización del empleo asalariado formal, el crecimiento interanual es prácticamente nulo a nivel nacional, y la recuperación muestra fuertes contrastes entre provincias.
Una recuperación leve, tras meses de inestabilidad
El empleo privado formal en Argentina alcanzó en abril de 2025 un total de 6,26 millones de personas, lo que representa una variación mensual positiva del 0,2 %. Esta cifra consolida una tendencia de moderada recuperación que comenzó hacia fines de 2024, luego de un período de contracción durante gran parte de 2023.
Sin embargo, en términos interanuales, el empleo se mantiene prácticamente estancado: el sistema registró solo 2.400 empleos formales más que en abril del año anterior, es decir, una variación de 0,0 %. Esto refleja que el mercado laboral aún no logra revertir de forma sostenida los efectos de la caída previa.
Contrastes regionales: provincias con alza y caída del empleo
El informe detalla la evolución interanual del empleo privado formal por provincia, revelando una marcada heterogeneidad territorial. De las 24 jurisdicciones analizadas:
- 11 provincias presentaron aumentos interanuales,
- 3 se mantuvieron estables,
- y 12 registraron retrocesos.
Las mayores tasas de crecimiento interanual se observaron en:
- Neuquén (+3,6 %)
- Tierra del Fuego (+3,2 %)
- Corrientes (+2,2 %)
- Formosa (+2,0 %)
- San Juan (+1,6 %)
En contraste, las mayores caídas se produjeron en:
- Santa Cruz (-7,7 %)
- Salta (-4,8 %)
- Misiones (-2,6 %)
- Catamarca (-2,6 %)
- Chubut (-1,9 %)
Es difícil no caer en la trampa – estadística – de suponer que los porcentajes son sinónimo de impacto real, al haber muchas provincias con “altas tasas” que apenas mueven la aguja en términos de volumen – No así el caso de la provincia de Neuquén.
Evolución interanual del empleo privado por provincia
Los porcentajes de crecimiento por sí solos pueden inducir a interpretaciones erróneas si no se consideran las dimensiones reales del empleo registrado en cada provincia.
Las jurisdicciones con mayor cantidad de trabajadores formales —como Buenos Aires, CABA, Córdoba, Santa Fe y Mendoza— tienden a registrar variaciones porcentuales más bajas, pero que representan volúmenes significativos de empleo en términos absolutos. Por ejemplo, una suba del 0,1 % en Buenos Aires equivale a aproximadamente 2.000 nuevos empleos o el 1% de Mendoza a 2.500 nuevos puestos.
Por el contrario, provincias con menor cantidad de trabajadores registrados, como Formosa, Tierra del Fuego o Catamarca, pueden mostrar variaciones interanuales superiores al 2 %, pero que en términos reales se traducen en unos cientos de empleos nuevos o perdidos por el volumen de empleo registrado que manejan.
El debate ya no es solo cuántos empleos hay. Es si esos empleos tienen sentido, si generan valor, y sobre todo, si se están dando las condiciones para que el empleo se multiplique en todas las provincias.
Mendoza: crecimiento moderado sobre base sólida
En este contexto, Mendoza mostró un desempeño positivo. El empleo privado formal en la provincia pasó de 247.700 trabajadores registrados en abril de 2024 a 250.200 en abril de 2025. Esta variación representa un crecimiento interanual del 1,0 %, equivalente a unos 2.500 empleos nuevos, posicionándose así como la 2da provincia con mayor generación de puestos de trabajos, situándose por detrás de Neuquén, con 5300 puestos.
Aunque no se encuentra entre las provincias con mayores tasas de crecimiento relativo, Mendoza se distingue por contar con una base de empleo más amplia y diversificada. La generación de empleo se apoya en múltiples sectores, entre ellos: agroindustria, comercio, logística, servicios profesionales, salud, turismo y tecnología.
¿Qué nos deja este panorama laboral a nivel nacional?
Más que crecer en estadísticas, necesitamos crecer en oportunidades reales. El empleo privado formal no se fortalece solo con estabilidad: requiere inversión sostenida, diversificación productiva, reconversión laboral y capacitación tecnológica. Hoy, el desafío no es solo económico, sino estructural y cultural: lograr que quienes pueden crear trabajo lo hagan, que quienes buscan insertarse encuentren un camino posible, y que las políticas y leyes de contratación y empleabilidad faciliten esta misión.
¿Se están dando las condiciones para que eso suceda? ¿Estamos pensando el empleo del presente o persiguiendo las formas del pasado?
